martes, 1 de noviembre de 2011

Los Hijos de Sira López (José Luis Martín Vigil)



                                                   
Inicio: miércoles 21 de septiembre 2011

Excelente libro, te atrapa desde la primera página, como todo lo que he leído de Vigil. Es increíblemente cotidiano, no hay manera de no identificarse con al menos uno de los ocho hijos de Sira. La idea de escribirlo y la manera de estructurar el libro me pareció simplemente fascinante. Sira va hablando de cada uno de los miembros de su familia en el orden que van llegando sus cumpleaños durante un año, incluidos ella y su esposo Lorenzo. Así es, en un capítulo se dedica a hablar de ella misma. Cada capítulo está dividido en dos secciones: la primera escrita por Sira hablando del hijo en turno, describiendo su relación, su personalidad, su biografía; y la segunda parte, presentada en cursivas, la escribe el hijo o hija a la que se refiere el capítulo, hablando de sí mismos y su relación con su madre. Una idea inteligente y maravillosa el poder apreciar a un personaje (que en este caso son personas de carne y hueso, personajes no ficticios) desde ambos puntos de vista, el de su madre y el de ellos mismos, el de Sira como esposa y el de Lorenzo como su esposo, y finalmente el de Sira de si misma y desde el punto de vista de su confesor, que fue quien la incitó a escribir el libro.

Tiene de todo, como la vida real. Partes en las que no puedes evitar reír, y otras que te tocan, te mueven algo dentro y te sacan una lágrima. Yo no soy madre pero soy hija y hermana, y tengo una madre que podría ser el clon de Sira López... leo sus palabras y parece que estuviera leyendo algo escrito por mi propia madre, que no entiende la época actual (y eso que el libro se escribió en 1983), que no entiende ni acepta eso que llaman "una terrible relajación de la moral y las buenas costumbres"; que no les cabe en la cabeza cómo los hijos salen con tremendas opiniones o viven de cierta manera que se parecen a todo menos a lo que los padres les trataron de inculcar.

Refleja de una manera increíble cómo los hijos te dan tantas satisfacciones y alegrías como frustraciones y angustias; cómo podemos amar a nuestros padres y a la vez ser inmensamente mal agradecidos o irrespetuosos en ocasiones; cómo no puedes pretender que la gente sea como tú quieres que sea, ni hacer que piensen como tú y estén de acuerdo contigo siempre; lo importante que es respetar la independencia de los hijos y entender que son seres independientes de sus padres; cómo cuesta verlos crecer e independizarse, soltar y dejar que vivan sus propias experiencias, buenas y malas, porque no siempre escucharán los consejos de los padres (a veces por simple necedad). Refleja también un matrimonio que está lejos de ser miel sobre hojuelas y sin embargo es un gran matrimonio; unos hijos que a pesar de ser tan diferentes en el fondo se quieren.

Es una cátedra de tolerancia, comunicación, convivencia, fraternidad, valores de la familia...amor.